El Super Bowl no es solo el evento deportivo más visto del año. Es el escenario donde las marcas juegan su partido más estratégico. Cada comercial es una inversión millonaria que no solo busca vender, sino posicionarse culturalmente.
Antes de comenzar con el análisis, quiero compartir desde dónde nace esta mirada. Soy estudiante de Tecnología en Desarrollo Publicitario y elegí crear este espacio para observar la publicidad más allá del entretenimiento. Me interesa entender qué hay detrás de cada concepto, cada decisión creativa y cada estrategia emocional. Por eso, al analizar los comerciales del Super Bowl 2026, no solo los veo como espectadora, sino como alguien en formación que busca identificar intención, posicionamiento y construcción de marca en cada segundo al aire.
Squarespace – «Unavailable»
Este spot rompe con la estética comercial tradicional para entregarnos una pieza de cine de autor en miniatura. Dirigido por el aclamado Yorgos Lanthimos (Poor Things), el anuncio presenta a la ganadora del Oscar, Emma Stone. La trama es una pesadilla de humor negro: Emma intenta registrar su propio dominio web, "emmastone.com", solo para descubrir que ya está ocupado. La vemos descender hacia la locura, rodeada de una atmósfera gótica y opresiva, mientras intenta negociar y entender por qué no puede ser dueña de su propio nombre en la red.
Desde la perspectiva publicitaria, Squarespace toma un riesgo brillante: utiliza el "terror" y la frustración para vender una herramienta de construcción web. En lugar de mostrar plantillas bonitas (lo convencional), se enfocan en la urgencia. La dirección de arte es impecable y destaca entre el ruido visual de otros anuncios coloridos. Estratégicamente, atacan un pain point real del consumidor: el miedo a perder tu identidad digital. Es una "llamada a la acción" disfrazada de cine de arte; te entretiene con la actuación de Stone, pero te deja con la ansiedad latente de "debería registrar mi dominio ya".
Amazon: «Alexaaaa»
Amazon vuelve a apostar por el humor y las celebridades de alto calibre, esta vez con Chris Hemsworth. En el anuncio, vemos al actor australiano en situaciones cotidianas que rápidamente se salen de control cuando su asistente de voz, Alexa, parece desarrollar una personalidad un poco demasiado proactiva y pícara, llegando a "volverse rebelde". El clímax del comercial, que da nombre al título, nos muestra a un Hemsworth desesperado gritando un "¡Alexaaaa!" agónico (con referencias visuales que nos recuerdan a sus papeles de acción) mientras intenta que la tecnología le haga caso en medio del caos.
Amazon es consciente de que Alexa no necesita presentación, porque ya forma parte del imaginario colectivo. En este caso, la intención no es explicar su funcionamiento, sino acercar la tecnología al lado humano y reforzar su permanencia en la mente del consumidor. Al incorporar a Chris Hemsworth, una figura reconocida tanto por su imagen como por su habilidad para reírse de sí mismo, logran generar empatía y desarmar cualquier resistencia del público. Desde mi formación, me parece interesante cómo transforman una posible debilidad del producto, como los errores o interpretaciones curiosas de la IA, en el eje humorístico del anuncio. Es una estrategia inteligente: anticiparse a la crítica y convertirla en complicidad. Más que vender funcionalidad, están fortaleciendo la marca a través de cercanía y simpatía.
Pringles: «Pringleleo»
Siguiendo su línea de humor irreverente, Pringles recluta a la estrella del pop del momento, Sabrina Carpenter. En el spot, vemos a Sabrina aburrida en un set o estudio, hasta que decide usar su creatividad y un montón de papas Pringles para construir literalmente a su "hombre ideal", al que bautiza como "Pringleleo". La narrativa juega con el absurdo de tener un novio hecho de papas fritas, interactuando con él en situaciones románticas y cómicas, todo bajo el concepto de que "una vez que haces pop, el amor no para".
Este es un ejemplo perfecto de marketing viral diseñado para la Generación Z. Pringles no solo vende sabor, vende juego. Al traer a Sabrina Carpenter, aseguran la conversación en redes sociales (TikTok específicamente). Lo interesante aquí es el uso del producto: las papas no son solo comida, son bloques de construcción. Estratégicamente, esto refuerza el ritual de consumo de la marca (apilar, jugar, comer). Es un anuncio que invita a la user-generated content; apuesto a que veremos miles de videos de usuarios intentando construir sus propios "Pringleleos". Brillante forma de convertir el producto en una herramienta interactiva.
LAY'S: «Last Harvest»
Cambiando drásticamente de tono, Lay's nos entrega la cuota lacrimógena de la noche con una pieza dirigida por Taika Waititi. El comercial, titulado "Last Harvest" (La última cosecha), narra la historia de un agricultor de papas y su hija. A través de flashbacks emotivos y una cinematografía cálida, vemos el paso del tiempo y la tradición familiar en el campo. El conflicto se resuelve cuando el padre, listo para retirarse, pasa el legado (y las llaves del tractor) a su hija, asegurando que la tradición continúe.
Mientras otros buscan la risa fácil, Lay's busca la conexión emocional y la autenticidad. En un mercado saturado de snacks ultraprocesados, este anuncio tiene una misión clara: recordarnos el origen natural del producto. "Son papas de verdad, cultivadas por gente de verdad". Como futura publicista, valoro cómo utilizan la narrativa de "herencia" para elevar la percepción de calidad de la marca. No te venden una papa frita; te venden el esfuerzo y el amor de una familia. Es una estrategia clásica pero ejecutada con maestría para diferenciarse del caos ruidoso del resto del Super Bowl.
Para cerrar esta, mi primera entrada en el blog, me quedo con una reflexión que supera cualquier apunte de clase: la publicidad, en su mejor versión, es capaz de hacernos sentir cosas reales en tiempos irreales. Ver el Super Bowl LXI con esta nueva mirada analítica ha sido como asistir a una masterclass intensiva de cuatro horas. Me emociona pensar que detrás de cada risa, cada susto o cada lágrima, hay un equipo de creativos y estrategas moviendo los hilos, y me motiva aún más saber que me estoy preparando para ser parte de ese mundo. Algún día, espero no solo estar analizando estos 30 segundos de magia, sino ayudando a crearlos. Pero por ahora, sigo aprendiendo y disfrutando del show.